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La lucha contra el sida, además de ser una de las cinco prioridades de UNICEF para el período 2002-2005, es una de las necesidades inmediatas de los niños y niñas en los países en desarrollo.

El VIH/SIDA es en la actualidad la cuarta causa de mortalidad en todo el mundo y ha provocado grandes estragos en las vidas de millones de niños y niñas, así como en sus familias y comunidades. Es alarmante saber que el rostro del VIH/SIDA es cada vez más joven. Cada 14 segundos un joven de entre 14 y 24 años contrae el virus, lo que supone un total de 6.000 jóvenes infectados al día. Esto representa más de la mitad de todas las nuevas infecciones que se producen en el mundo.

El SIDA es una enfermedad mortal y con un grave estigma. En los países en vías de desarrollo, el SIDA agrava la pobreza, la malnutrición, los efectos de los conflictos armados, las desigualdades de género y la explotación sexual. Aunque la epidemia está alcanzando cifras alarmantes en África y en Asia, lo cierto es que ninguna región del mundo está libre de su propagación.




De los 40 millones de personas que viven con el VIH/SIDA, más de una cuarta parte tiene de 15 a 25 años.
Más de la mitad de todos los nuevos casos de infecciones por el VIH se producen actualmente entre los jóvenes menores de 25 años, sobre todo entre las chicas.
Los jóvenes y los niños y niñas a punto de convertirse en adolescentes necesitan urgentemente aptitudes, conocimientos y servicios que les permitan protegerse contra la infección del VIH.
Según las ultimas estadísticas las jóvenes tienen por lo menos dos veces más probabilidades que los adultos de contraer el VIH en algunos países en desarrollo, una tendencia que se observa igualmente a escala mundial. Son un sector de la población especialmente vulnerable debido a factores sociales, biológicos y económicos que les impiden obtener información sobre cuestiones como la salud, la reproducción y la capacidad de confianza en ellas mismas para mantener relaciones sexuales seguras.




El SIDA se puede evitar. La experiencia de UNICEF demuestra que cuando se proporciona a los jóvenes información clara, buenos servicios de salud y los conocimientos necesarios para mantenerse a salvo, éstos pueden romper la cadena de la infección y ayudar a otros jóvenes a prevenir y superar la devastación que causa el VIH/SIDA.

Por ello, UNICEF y otros aliados están trabajando sin descanso para detener la propagación de la enfermedad y ocuparse de las personas afectadas. El reto del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia en la prioridad de la lucha contra el SIDA se basa en:

- Prevenir el contagio entre los jóvenes.
- Prevenir la transmisión del VIH de padres a hijos.
- Ampliar los servicios de atención de niñas, niños, padres y madres que viven con la enfermedad.
- Proteger, atender y apoyar a los niños y niñas huérfanos a causa del SIDA y a todos aquellos que están afectados por la enfermedad.

Y los resultados que se espera conseguir antes del fin del año 2005 se centran en:

- Tener finalizados los análisis de los efectos del VIH/SIDA, desglosados por edad y género en todos los países.
- Aplicar, en todos los países afectados por la enfermedad, políticas, estrategias y planes de acción nacionales para frenar la epidemia.


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