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Todos los niños y niñas tienen derecho a crecer en un entorno que les proteja contra la violencia, la explotación, el maltrato y la discriminación. Sin embargo, alrededor de 246 millones de niños y niñas están sometidos al trabajo infantil explotador. De ellos, casi tres cuartas partes -171 millones- lo hacen en condiciones peligrosas, como por ejemplo, en minas, o manipulando productos químicos y pesticidas en tareas agrícolas, o manejando maquinaria peligrosa. Están en todas partes, pero no se les ve: trabajan en el servicio doméstico en casas particulares, como obreros tras los muros de las fábricas, u ocultos a la vista en las plantaciones.

Cada día son vendidos, comprados, abusados y traficados como si de bienes de consumo se tratara.
Se les obliga a combatir en los ejércitos o a ejercer la prostitución; muchos otros son víctimas de maltrato.

Estos niños necesitan de un ambiente protector, es decir, del cariño familiar, de una comunidad que les preste apoyo y de una legislación adecuada que condene estos actos deplorables de explotación infantil.




Se estima que en el mundo hay 246 millones de niños y niñas que trabajan en condiciones de explotación.
Cada año, más de 1 millón de niños y niñas cae en redes de trata de menores y tráfico infantil, con fines sexuales o laborales.
Más de 2 millones de menores han muerto en guerras en los últimos años, y muchos más han quedado mutilados o incapacitados.
2 millones de niños y, sobre todo niñas, son explotados sexualmente por medio de la prostitución y la pornografía.
40 millones de niños y niñas menores de 15 años son víctimas de malos tratos y abandono, y requieren de atención sanitaria y social.




Las acciones de UNICEF para ofrecer a los niños y niñas un entorno seguro y protegerles de cualquier tipo de abuso y explotación se centran en cinco esferas:

Reducir la violencia contra los menores, recopilando información sobre los logros obtenidos en cada país.
Eliminar las peores formas de trabajo infantil, a través de una labor política que lleve a los gobiernos a aplicar leyes y programas que protejan a la infancia.
Fortalecer las redes familiares y comunitarias, para prevenir cualquier tipo de violencia y abuso contra los niños y niñas.
Acabar con la participación de niños y niñas en los conflictos armados.
Eliminar la discriminación en todas sus formas, a través de programas de rehabilitación y reintegración.


   De la ficción a la realidad La educación de las niñas en Senegal