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El periodo que comprende la vida de un niño desde que nace hasta que alcanza los tres años se denomina primera infancia. Estos primeros años de vida son cruciales para luchar contra muchos de los problemas que afectan a los países en vías de desarrollo. Si durante estos tres primeros años de vida los niños y las niñas cuentan con una buena nutrición, reciben atención de salud adecuada, tienen acceso a agua potable y crecen en un ambiente acogedor, disfrutarán de los beneficios para el resto de sus vidas.

Los primeros años del bebé son tan importantes que UNICEF destina la tercera parte de sus recursos a programas de atención integral en la primera infancia.

Sin embargo, todos los años, 11 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir los cinco años, la mayor parte de las veces por causas que podrían evitarse, como las enfermedades diarreicas y la desnutrición.

Muchos más sufren discapacidades físicas, mentales y retrasos en su desarrollo.

UNICEF trabaja para poner fin a esta pérdida trágica y evitable de vidas, asegurando que todos los niños y niñas tengan el mejor comienzo en la vida: la atención de la salud, un entorno seguro, nutrición adecuada y las oportunidades de aprendizaje que necesitan.




Todos los años, cerca de 11 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir 5 años, 4 millones durante su primer mes de vida. La gran mayoría de estas muertes se producen en los países en desarrollo como resultado de causas que son evitables y se pueden tratar.
En muchos de los países más pobres del mundo, las tasas de mortalidad infantil o bien no han cambiado o bien han empeorado. Esto ha ocurrido a pesar de las mejoras alcanzadas en materia de atención de la salud, que permitieron reducir el promedio mundial en el año 2001 a 82 muertes infantiles por cada 1.000 nacidos vivos.
En el África Subsahariana, la tasa de mortalidad infantil es de 173 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, mientras que en Asia meridional es de 98 muertes por cada 1.000, una cifra enormemente superior a la que se da en los países industrializados: 7 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.
Según las ultimas estadísticas las jóvenes tienen por lo menos dos veces más probabilidades que los adultos de contraer el VIH en algunos países en desarrollo, una tendencia que se observa igualmente a escala mundial. Son un sector de la población especialmente vulnerable debido a factores sociales, biológicos y económicos que les impiden obtener información sobre cuestiones como la salud, la reproducción y la capacidad de confianza en ellas mismas para mantener relaciones sexuales seguras.




Elaborar un enfoque integral de los servicios de atención a la primera infancia que sea aplicado por todos los países y que comprenda: salud, incluida la salud materna; nutrición; agua potable y saneamiento; atención psicosocial y aprendizaje temprano; y protección a la infancia.
Conseguir que al menos un 60% de las familias practiquen medidas de cuidado apropiadas para los menores de corta edad y las mujeres.
Capacitar a las familias para cuidar de los niños y niñas, sobre todo de los más vulnerables, a través de programas de desarrollo integral de la primera infancia, en los casi 100 países donde las necesidades y las disparidades son mayores.
Fortalecer los sistemas de registro de nacimientos, haciéndolos más eficaces y exhaustivos, especialmente para los niños y los grupos en situación más desfavorable.


   De la ficción a la realidad La atención de la infancia en Argentina